Ser Fotógrafo de Bodas en Jaén - Carlos García

Ser Fotógrafo de Bodas en Jaén

Me atrevería a decir que estoy en lo cierto si digo que un reportaje de boda es algo más que un simple conjunto de fotografías tomadas en un enlace. Es toda una vivencia. Es un conjunto de momentos, de miradas, de sonrisas y de caricias entre dos personas que se están jurando amor eterno. ¿Acaso este juramento no es un momento único? ¿Acaso el hecho de querer pasar con otra persona el resto de sus días se puede considera a la ligera? En absoluto. Es por ello por lo que pienso que el reportaje fotográfico es algo más.

Mi objetivo en las fotos de bodas

Si hay algo en lo que quiero hacer hincapié dentro de este artículo, es mi objetivo como fotógrafo de boda. Un objetivo que lejos de ser trivial, es vital para las personas que van a contraer matrimonio. Y es que hay una serie de aspectos que considero de tal importancia que no puedo dejarlos pasar, por eso me gusta implicarme hasta el último momento.
El primer detalle, por encima incluso de cualquier otro,  es cuidar  la sinergia que debe crearse entre el fotógrafo y la pareja. Esta es la base sobre la cual comienzo a trabajar. Una sinergia que trato de alcanzar con ellos desde el primer día. Para ello, me implico en los preparativos como una parte más del jaleo que es una boda. Quiero conocer sus gustos, sus preferencias, sus miedos y sus inquietudes. Solo de ese modo se puede capturar, fotograma a fotograma toda la esencia de ese día.
Otra de las claves es la empatía con los novios. Una empatía que permite establecer una confianza mutua de manera que ellos terminan por verme como una pieza más del complejo engranaje que es una boda. De esta manera se puede captar mucho mejor la esencia dentro de instantánea. Hay que tener en cuenta que una fotografía es el resultado de un determinado estado de ánimo. Un estado de ánimo que solo se puede captar su esencia en este caso. Soy de los que pienso que solo a través de esta conexión, solo a través de esta peculiar relación, voy a ser capaz de obtener lo mejor de ellos cuando llegue el momento de las fotografías de boda. Del mismo modo, para ellos, al ser uno más, será mucho más sencillo aportar a la imagen lo que requiere en cada momento.

Un estilo propio en todas las fotografías

Si hay algo de valor añadido que pueda dar a las instantáneas que se toman el día del enlace es precisamente este. No es sencillo tener un estilo propio y reconocible en todas y cada una de las imágenes que se tomen. Un estilo que, dicho sea de paso, tiene la capacidad de mutar a medida que va avanzando el día. Una fotografía tomada durante los preparativos del novio o de la novia, no tiene nada que ver con una fotografía tomada a altas horas de la noche en plena celebración.
Y es que, el reportaje fotográfico que propongo engloba toda la jornada. A fin de cuentas es el día más especial de la vida de la pareja. Por ello es fundamental captar ese momento en el que se termina de ajustar el vestido de la novia al cuerpo. Captar esa sonrisa de complicidad con la madre o con el padre allí presentes. Hacer que la fotografía rezume realidad por los cuatro costados. Los nervios están a flor de piel y eso es algo que hay que dejar patente.
Sin embargo, el viaje continúa cuando se acude al lugar en el que se va a oficiar la ceremonia. El encuentro con la otra persona. Con esa persona que va a formar parte de su vida para siempre. El cruce de miradas. De secretos. De gestos. Las reacciones de los invitados al verles radiantes. Todo esto debe estar, y de hecho está, presente en estos reportajes. Todo es espontáneo. No hay nada artificial ni preparado. Los novios tienen que recordar este momento tal cual fue.
Pero todavía queda lo mejor. Queda el momento en el que los nervios pasan a un segundo plano. Esos momentos en los que el banquete da por finalizado y solo queda charlar, reir y pasarlo bien. ¿Cómo no se van a tener en cuenta esos momentos? ¿Cómo no se va a tratar por todos los medios inmortalizar las confidencias con los más allegados? Esos momentos son únicos e irrepetibles y por ello las fotografías no pueden estar pactadas ni preparadas. El resultado final no es el mismo.

El valor del reportaje de boda con el paso del tiempo

¿Por qué todo lo que se ha expuesto anteriormente es importante? Porque, si hay algo que gana valor, hasta tener uno incalculable, con el paso del tiempo, son los recuerdos. Y por lo tanto, los recuerdos de una boda son de un valor extraordinario.
Ni que decir tiene que cuando pasan diez o quince años del enlace, uno de los momentos más mágicos que puede haber es abrir nuestro álbum de fotos y volver a pasar esas páginas que tantas veces se han pasado. Volver a revivir esos momentos únicos. Esas sensaciones. Esos sentimientos.
En consecuencia, si dichas instantáneas están tomadas con toda la dedicación posible ese sentimiento aflora sin apenas darnos cuenta de ello. Un sentimiento que se puede compartir con amigos, con familiares y, porqué no, con nuestros hijos. Qué mejor manera de compartir la felicidad de aquel momento que teniendo unas preciosas fotos de boda originales.

También podéis leer que son las fotos de preboda para mí y que significado tienen.

Seguro que después de leer estas líneas os han surgido muchas preguntas que os gustaría hacerme, podéis dejarme vuestros datos a través de este formulario:



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